- Tras años de espera en el mercado mexicano, Leonardo reaparece con un acuerdo estratégico que refuerza su vínculo con la Secretaría de Marina y reabre un canal de colaboración industrial de largo alcance
*Andrea Guidugli
La Spezia, Italia.- El punto de partida de un largo regreso
En 2014, el aire dentro de la sala de conferencias en México era espeso, cargado de expectativa, tensión y sueños. Varios colegas italianos y yo, llegamos con la convicción de que teníamos la mejor oferta: cañones navales de 76 mm, directores de tiro, tecnología de punta, todo preparado para equipar cuatro unidades navales de la clase Oaxaca. Sabíamos que la competencia de BAE Systems era fuerte, pero también estábamos seguros de que nuestra propuesta era superior.
Durante una de las muchas reuniones que se tuvieron en esos días, un almirante hizo esta declaración: “¿Por qué debería comprar un Mercedes para hacer taxi en el DF, cuando puedo comprar un Nissan económico que hace lo mismo?” fue como un puñetazo en la cara. Era la confirmación de que, aunque nosotros hablábamos de excelencia, ellos ya habían decidido otra cosa. Alea iacta est habría dicho Julio Cesar. La moneda estaba echada: no obtener ese contrato fue más que una derrota comercial; fue una herida profesional, un símbolo del momento en que nuestra presencia en México parecía perder terreno.
Desarrollo: el retorno de Leonardo y el nuevo contrato
Hoy, varios años después, las aguas parecen moverse de nuevo. Leonardo ha concretado un nuevo contrato naval importante con la Secretaría (Ministerio) de Marina Armada de México (SEMAR). Aunque los detalles oficiales no están todos confirmados públicamente, esto es lo que se conoce:
- El contrato incluye la venta de cañones navales de 76 mm, además de otros calibres como 30 mm y 12,7 mm, así como radares de vigilancia con IFF y directores de tiro.
- Estas armas y sensores se instalarán en embarcaciones tipo patrulleras, que en la Secretaría de Marina al momento se denominan “Oceánicas”. Aún no se conoce el nombre de una clase específica que agrupe estas unidades, pero se hablaría de siete conjuntos para siete patrulleras oceánicas.
- El valor estimado de este primer contrato ronda los 30 millones de dólares, un monto significativo, pero probablemente solo el comienzo de una serie que se iría consolidando durante el próximo sexenio mexicano.
Contexto mexicano: autonomía naval y prioridades estratégicas
Para entender la relevancia de estos contratos es necesario situarlo en el panorama naval de México:
- México cuenta con una extensa costa en ambos litorales (Pacífico y Atlántico / Golfo / Caribe), con muchas zonas insulares, plataformas petrolíferas, amplias zonas económicas exclusivas (ZEE), rutas de migración marítima, tráfico ilegal (narcotráfico, pesca ilegal, inmigración clandestina). Esto exige patrullaje constante, vigilancia costera, operaciones logísticas y de apoyo, más que presencia militar pesada.
- En las últimas décadas la Secretaría de Marina ha impulsado la construcción naval doméstica: diseño, construcción y reparación de embarcaciones propias, fortalecimiento de astilleros nacionales (Astilleros de Marina, Astimar), con participación de industrias locales.
- Las siete patrulleras oceánicas serán financiadas con aportes internos en pesos mexicanos (al momento se han aprobado más de 11,500 millones de pesos).
- También se conoce un plan más amplio de modernización naval, que contempla la incorporación de hasta 32 nuevos buques hacia 2030, con un porcentaje considerable de componentes nacionales, lo que implica no solo adquisiciones, sino desarrollo tecnológico y cadena de suministro interna.
- Un dato importante es que la construcción en México de embarcaciones propias ha permitido ahorros de entre 30 % y 40 % respecto a lo que costaría adquirir en el extranjero, además de generar empleo local y fortalecer capacidades industriales y tecnología naval.
¿Qué significa este contrato?
- Este nuevo contrato representa mucho más que una venta: es una señal de confianza renovada hacia las capacidades de Leonardo, y al mismo tiempo, una confirmación de que México está decidido a modernizar y fortalecer su Armada sin depender únicamente de proveedores externos.
- También marcará el inicio de una serie de contratos iguales o mayores, dado que se enmarca en el ambicioso plan de fortalecimiento naval del país.
- Para México, es avanzar hacia mayor soberanía naval, mayor control sobre lo propio, y mejor dotación operativa para enfrentar amenazas reales de su geografía marítima.
El regreso de Leonardo a México no es solo una buena noticia comercial, es también un gesto simbólico. En un mundo donde la defensa se mide tanto por la tecnología como por la confianza, volver a un puerto donde una vez se perdió el rumbo y hacerlo con un acuerdo sólido, es una victoria de la paciencia, del tiempo y del prestigio.
*Andrea Guidugli / Consultor y Periodista.

Miembro Federación Periodistas de la
ciudad di Madrid. Periodista y Opinionista
acreditado por la Federación Internacional
de la Prensa de Bruselas
Italia / Articulista Invitado


