El lado oscuro de las guerras: Como las grandes potencias abonan el terreno para el crimen organizado transnacional

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  • “Cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren” — Jean-Paul Sartre

*Edison Cadena / Opinión

Quito, Ecuador.- Las guerras son mucho más que enfrentamientos armados. Detrás de cada intervención de una potencia mundial hay una compleja red de intereses estratégicos, económicos y geopolíticos. Sin embargo, lo que pocas veces se aborda con suficiente rigor es cómo esos conflictos, crean condiciones idóneas para el surgimiento y apogeo del crimen organizado transnacional.

La correlación entre conflictos armados impulsados o respaldados por grandes potencias y la proliferación de redes criminales —narcotráfico, contrabando, tráfico de armas, lavado de activos— es tan sistemática como alarmante. En muchos escenarios, el crimen no es una consecuencia indeseada sino una estructura que se fortalece al amparo del desorden institucional, las economías colapsadas y las zonas de soberanía ausente.

A lo largo de la historia reciente, puede observarse un patrón recurrente: la potencia interviene militarmente o apoya facciones locales; el Estado intervenido se debilita o colapsa, surgen vacíos de poder, el crimen organizado ocupa espacios de soberanía ausente, se consolida una economía ilegal sostenida en complicidad, impunidad y redes transnacionales. Los casos son múltiples y alarmantemente similares, aunque los contextos cambien.

Durante la ocupación soviética (1979-1989) y, luego, la intervención estadounidense (2001-2021), Afganistán se consolidó como el mayor productor mundial de opio. Grupos armados como los talibanes financiaron su insurgencia gravando el cultivo, procesamiento y tráfico de heroína. Estudios como el de Felbab-Brown (Brookings, 2023) confirman que el 85% del opio del mundo provenía de Afganistán durante los años de ocupación militar estadounidense, a pesar de los millonarios esfuerzos de erradicación. La intervención extranjera no eliminó la economía del opio, la reconfiguró, consolidando nuevos intermediarios y rutas bajo estructuras híbridas de poder.

En Irak, la desarticulación del Estado tras la invasión liderada por EE.UU. en 2003 provocó una economía paralela dominada por el contrabando, el saqueo de recursos y la corrupción en la reconstrucción. Siria ofrece otro ángulo: la guerra civil, sumada a la participación de Rusia, EE.UU., Turquía e Irán, facilitó el auge del tráfico de captagón, un estimulante anfetamínico exportado desde Siria al Golfo Pérsico y Europa. Según la UNODC (2023), el captagón ha generado miles de millones en ganancias para actores vinculados al régimen sirio y milicias armadas.

La guerra actual en Ucrania, con participación directa de Rusia y apoyo militar occidental, ha dado lugar al crecimiento del tráfico de armas hacia y desde el país. Europol ha advertido que algunas armas enviadas como ayuda militar ya circulan en mercados negros de Europa del Este. El Instituto SIPRI advierte que “las guerras modernas no solo matan con balas; también alimentan economías paralelas de sangre”.

América Latina también ha sido testigo de cómo los conflictos —aunque internos— amplificados o moldeados por la influencia de potencias extranjeras, han dado lugar a verdaderos laboratorios del crimen organizado global. Colombia, por ejemplo, es un caso paradigmático. El Plan Colombia (2000), financiado por EE.UU., logró reducir parcialmente el control territorial de las FARC, pero desplazó el narcotráfico hacia nuevos actores y zonas. Hoy, Colombia sigue siendo uno de los mayores exportadores de cocaína. Según la ONUDD (2024), la producción alcanzó un récord de 1.738 toneladas métricas en 2023, y nuevos grupos armados emergieron tras la firma del acuerdo de paz de 2016.

México, por su parte, vive una guerra interna militarizada contra los carteles desde 2006. Sin embargo, los resultados son devastadores: más de 420.000 muertos y 110.000 desaparecidos (INEGI, 2024). Lejos de disminuir, los cárteles se han fragmentado, tecnificado y globalizado. El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa tienen hoy vínculos con redes de distribución en Europa, Asia y África. En Perú, el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) es un bastión donde remanentes de Sendero Luminoso operan como brazo armado de redes narcotraficantes. Las políticas de erradicación sin desarrollo alternativo han empujado a miles de agricultores a mantenerse en la cadena de producción de coca.

Análisis de 7 conflictos emblemáticos donde los patrones de criminalidad post conflicto se repiten

PaísIntervención de Potencias ExternasTipo de Conflicto ArmadoRelación con Crimen OrganizadoIncidencia de la Intervención en el Crimen Organizado
AfganistánEE.UU., URSS/Rusia, OTANGuerra civil, intervención extranjeraTráfico de opio/heroína; financiación de Talibanes y miliciasAlta: debilitamiento estatal, alianzas con actores armados tolerantes al opio
IrakEE.UU., coalición internacionalInvasión, insurgencia, terrorismoContrabando, saqueo de petróleo, lavado; redes post-conflictoMedia-alta: caos post-invasión, corrupción, zonas sin ley
SiriaRusia, EE.UU., Irán, TurquíaGuerra civil, conflicto internacionalizadoCaptagón, tráfico de armas, personas, petróleoAlta: conflicto prolongado crea economías ilícitas híbridas
UcraniaRusia, OTAN, EE.UU.Invasión, guerra convencionalTráfico de armas, crimen organizado local e importadoMedia: crimen organizado crece en áreas descontroladas o devastadas
ColombiaEE.UU. (Plan Colombia), cooperación militarConflicto armado interno (FARC, ELN)Narcotráfico (cocaína), FARC, carteles; lavadoAlta: Plan Colombia implicó contención y desplazamiento del narcotráfico
MéxicoEE.UU., cooperación en seguridad, DEAGuerra contra el narcoCarteles transnacionales, fentanilo, corrupción institucionalMuy alta: guerra antinarco generó fragmentación y expansión criminal
PerúEE.UU., cooperación en erradicaciónConflicto interno con remanentes senderistas y narcotráficoNarcotráfico (cocaína), minería ilegal; VRAEMAlta: políticas de erradicación generaron desplazamiento geográfico del narcotráfico

Los datos disponibles, aunque fragmentarios, apuntan a que el crimen organizado no es simplemente un efecto colateral de las guerras contemporáneas. En muchos casos, la intervención extranjera crea las condiciones idóneas para que mafias, cárteles o actores armados híbridos se fortalezcan, muten y expandan internacionalmente. Lo que debería hacernos reflexionar es si este patrón —tan sistemático como silenciado— responde solo a omisiones, o si en algunos escenarios el crimen organizado ha sido, tácitamente, tolerado como un instrumento geoestratégico para mantener zonas de influencia, alianzas locales o economías de guerra.

Referencias bibliográficas:

Felbab-Brown, V. (2023). Pipe Dreams: The Taliban and Drugs from the 1990s into Its New Regime. Brookings Institution. https://www.brookings.edu/articles/pipe-dreams-the-taliban-and-drugs-from-the-1990s-into-its-new-regime/

UNODC. (2024). World Drug Report 2024. United Nations Office on Drugs and Crime. https://www.unodc.org/unodc/en/data-and-analysis/wdr2024.html

SIPRI. (2022). Conflict, Governance and Organized Crime. Stockholm International Peace Research Institute. https://www.sipri.org/sites/default/files/2022-12/2212_sipri_report_un_stabilization_operations.pdf

INEGI. (2024). Estadísticas de violencia 2006–2023. Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México. https://www.inegi.org.mx

Brookings Institution. (2023). China’s Role in the Fentanyl Crisis. https://www.brookings.edu/articles/chinas-role-in-the-fentanyl-crisis/

UNODC. (2023). Captagon trafficking in the Middle East. https://www.unodc.org

Europol. (2023). Weapons Smuggling Risk Post-Ukraine War. https://www.europol.europa.eu

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